White Russian & Blue Lines

martes, enero 25, 2011


Navidad en familia

Unos días antes de Navidad J. y yo nos comprometimos. El mismo 24, durante una reunión familiar en casa de su tía Elena, compartimos con todos la buena noticia. Sus papás, hermanas, sobrinos, tíos y primos llevaron esa tarde sus regalos para el tradicional intercambio de regalos de Nochebuena. Al recibir su cariño y felicitaciones sentimos que también nosotros les habíamos hecho un obsequio muy especial con el anuncio de nuestro noviazgo. La familia de J. es muy unida. Los Neyra y los Koch comparten una forma de ser que me encanta. Son amables, querendones, musicales, bromistas, alegres, confiables, solidarios, pero sobre todo, auténticos. Por eso y más es que el cariño hacia ellos es plenamente correspondido.

Antes de la medianoche estuve con mi familia materna. Los Brenner (aunque mejor dicho es decir "las Brenner") son hogareñas, amorosas, cálidas, ocurrentes, y siempre preocupadas por dar lo mejor de sí a los demás. Les encanta preparar helados, arroces y ensaladas navideñas, y tomar chocolate con panetón. Y, por supuesto, abren los regalos la mañana del 25 de diciembre, después de tomar un buen desayuno donde no pueden faltar los tamalitos.

De los Altez puedo decir que son más conversadores, bailarines, alegres y de espíritu bromista. Les gusta viajar, pero cuando se alejan demasiado tiempo de la familia la extrañan terriblemente. Por eso es que esta Navidad a diferencia de otras, los Altez se han extrañado desde Mar del Plata, Madrid e Italia. Mientras tanto acá en Lima el cariño ha continuado intacto, así como la protección que nuestro papá Zócimo nos envía a todos sus hijos desde el cielo.

Espero que hayan disfrutado los días navideños y que la Nochebuena haya sido verdaderamente especial.


Limas (fruta), guirnaldas, y bolitas de espejos para decorar.


Rojo y verde: mis colores favoritos en Navidad.


Resolución de fin de año: volverme una experta preparando postres. Empezar por esta torta de zanahoria será el primer paso.

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martes, diciembre 07, 2010



Un cumpleaños con acontecimientos felices

Celebrar un año más de vida se convierte automáticamente en el primero de los obsequios que recibes el día de tu cumpleaños. El mío comenzó saltando de la cama, recibiendo el beso de mi mamá, pensando en girasoles, reconstruyendo el sueño que había tenido con J., tomando un gran desayuno, y transcurrió recibiendo saludos y buenos deseos, saboreando postres y milkshakes, recibiendo lecciones de piano de J., escuchándolo tocar la guitarra y el teclado con una de mis canciones favoritas, saliendo de compras, engriéndome en la peluquería (cabello, pies, manos... ¡delicioso!), asistiendo a una conferencia, sintiéndome amada.

La serie de acontecimientos me hizo sentir más que feliz: AFORTUNADA. Tengo una familia que me adora, una pareja que me ama y a quien amo. Tengo salud, un trabajo bueno, amigos que son invalorables porque me demuestran su cariño, respeto e incondicionalidad en las buenas y malas. ¿Qué más se puede pedir? Las bendiciones de esta vida son los mejores obsequios que pueden llegar a nosotros. De eso no tengo ninguna duda.


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